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El fruto del árbol
del pan corso Las regiones
corsas donde se cultiva la castaña son generalmente montañosas,
como la Castagniccia, el Cortenais,
el Taravu, el Nebbiu, Evisa.
Aunque en menores cantidades, el castaño se puede también
encontrar en los alrededores de pueblos situados a mediana altitud,
donde se lo aprecia por su sombra y por completar la alimentación
invernal. Existen numerosas variedades de castañas
que, según su calidad, se utilizarán sea frescas o
tostadas, sea en harina, en conservería o para la alimentación
animal. Aunque frecuentemente se olvida, es en el curso del
siglo XVI cuando la plantación toma una verdadera amplitud,
bajo la impulsión de un programa de valorización agrícola
de la república de Génova. |
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Árbol de supervivencia en período
de hambre, fue más tarde cortado porque gracias a su poder
nutritivo participaba en la rebelión interior. Tras un
largo período de decadencia, hoy asistimos a su revalorización,
y podemos nuevamente saborear platos que antaño constituían
la base de la alimentación isleña. Con la harina
obtenida de estos frutos se podían hacer pulenta, pan, tortas,
pasteles. Hoy en día, y para nuestro gran placer,
los productos a base de castaña aumentan continuamente: además
de la harina, nacieron las famosas castañas confitadas (marron glacé) corsas, el foie-gras de pato alimentado de castañas,
la cerveza corsa a la castaña... Pero por cierto,
¿sabe usted en qué se diferencia el marron de la
castaña? No se diferencia en el sabor, en la textura,
ni en el tamaño sino en la ausencia de tabique: el marron
no comporta ninguna separación, mientras que la castaña
posee un tabique. En realidad, el castaño posee
los dos tipos de fruto; cuando más del 12% de sus frutos
tienen tabique es un castaño, sino es un marronier. |