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Los cerdos salvajes crecen en un entorno favorable.
La pericia ancestral supo ser preservada permitiendo a la charcutería
corsa ganar sus cartas de nobleza y fama internacional. Los
cerdos se crían generalmente en plena naturaleza; en medio
del matorral y de castaños, se alimentan de castañas,
bellotas, raíces, tubérculos, cardos y bayas salvajes..
Presentan un crecimiento lento y la Tumbera (matanza) se lleva acabo
en animales que alcanzaron por lo menos los 14 meses, generalmente
en invierno, en el mes de diciembre. |

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La carne perfumada así obtenida se corta en piezas
que constituirán la charcutería corsa : Los lomos para "el
lonzo" Los jamones para "el prizuttu" El
espinazo para "la coppa" El hígado y la carne se reservan para hacer "el figatellu" y la "salcicca". Las piezas preparadas se ponen en el ahumadero para
que desprendan todo su sabor. Tras varios meses de afinado,
usted podrá saborearlas y apreciarlas.
No hay que olvidar los diferentes
patés
y terrinas realizados con
estornino, jabalí o liebre, ni por supuesto
el foie-gras de pato a la castaña, todos ellos aromatizados
al gusto con las diferentes fragancias que constituyen el matorral
corso. |